Nunca nadie ha dicho lo contrario. Pero una Sociedad relativamente armoniosa en un Estado de derecho y con una DEMOCRACIA REAL debe y tiene que preservar, priorizar y garantizar cuestiones fundamentales como la EDUCACIÓN Y LA SALUD para todos sus conciudadanos con los recursos que estos mismos aportan a la sociedad, sin importar que unos aporten más y otros aporten menos.
Se trata de dar viabilidad y futuro a una comunidad de intereses y valores.
Así y sólo así, se podrá conservar y desarrollar material e espiritualmente una identificación conciudadana hacia los demás y un sentimiento de pertenencia, de comunidad en el espacio territorial en que se vive colectivamente.
El orden público, una seguridad ciudadana, un respecto hacia la propiedad de cada uno de manera más conciente, no adviene por decretos ni imposiciones o represiones. Ello, solamente se origina en un hogar, en una familia, en una sociedad de individuos relativamente iguales en derechos, cuestión básica para entender y ejercer una fraternidad social auténtica como producto de una condición humana digna, donde todos y cada uno pueda desarrollar una vida individual y una existencia en sociedad relativamente segura y estable.
Es la única manera de evitar que un joven de 15 años no se sienta un condenado a priori a la marginalidad y no se violente contra la sociedad, al comprender que su padre que gana 210 mil pesos y con 5 hijos jamás podrá darle algo que él se merece por el solo derecho de pertenecer a una sociedad, que drásticamente la Sociedad y el Sistema de Libre Mercado imperante en Chile le niega.
En la vida señor Piñera, señores empresarios, señores parlamentarios, señores de la prensa y los medios de comunicación todo tiene un costo…privado o colectivo. Pero, además, hay un costo alternativo y también externalidades (consecuencias inmanejables) positivas o negativas según las decisiones que se tomen.
Hay hechos históricos incuestionables. La identidad nacional bajo la ilustración no se consiguió en base a la privatización de la educación ni de la salud, por el contrario gracias a ella en términos prácticos hoy en día se diluye la identidad nacional y la práctica de conciudadanía.
Las sociedades más estables, social y políticamente, en Europa, no han conseguido un cierta armonía social bajo el neoliberalismo, sino mucho antes, en base a un contrato social más justo donde el empresariado entendió tempranamente el problema de los costos y las externalidades. Hoy por el contrario en esos países, el desarrollo económico obtenido bajo el neoliberalismo hegemónico, pone en jaque poco a poco esa lograda armonía social.
Por ello, no hay que hacer un gran esfuerzo intelectual para entender que cuando se habla de gratuidad de la educación, se refiere a asegurar o garantizar un derecho con los recursos que todos colocamos o entregamos al Estado y para ciertos fines, finalmente beneficiosos para todos.
Así se construyó Chile y su identidad nacional.
Los estudiantes no están pidiendo nada que no hayamos tenido ya como sociedad chilena antes y que nos fuera arrebatado por decreto. Hoy no sólo están los recursos y sino que existe la posibilidad real de restablecer tal situación.
Lo único que falta es la voluntad política. No hay impedimentos de fondo reales, más que los intereses de ciertos sectores ubicados en todo el arco político, lo que lleva a la tozudez y el reiterado espíritu de totalitarismo que traslucen ciertas autoridades de gobierno.
Si los más lúcidos miembros del empresariado y de la política chilena no entiende que hay que pagar estos costos, ahora ya! terminarán pagando a futuro un costo mucho mayor, no por una revuelta social, sino porque están desdibujando concretamente un desarrollo cultural, científico y tecnológico de la sociedad chilena para el mundo que se avecina.
Sólo se pide volver a un sistema que garantice el derecho a una educación de calidad y abierta para todos, a un acceso a la cultura, al saber, a la ciencia y a la tecnología, a una sociedad del conocimiento para tener conciudadanos reales y efectivos en la construcción de un futuro mejor para todos los chilenos.
PORQUE EN DEFINTIVA, NO IMPORTA DE CUANTOS DERECHOS Y LIBERTADES SE DISPONGAN, SI LA POBREZA Y EL HAMBRE FISICA E INTELECTUAL NO DEJA ENTENDERLOS NI EJERCERLOS.
Este es un costo que todos los chilenos debemos asumir si realmente queremos seguir proyectando una vida en sociedad con un futuro de fraternidad común…
Hasta el momento el sistema ha optado por los menos necesitados, ya que del conjunto del total de recursos que se asigna vía presupuesto nacional, si se suman todas la partidas de los diversos Ministerios para subvenciones y ayudas sociales, la mayor parte va para el mundo del capital (empresarios; exportadores, comerciantes, fabriles y agrícolas) y la menor parte va para el mundo del trabajo (trabajadores, pobres y marginales).
La justificación para ello, sería que esto permite la sostenibilidad del empleo y se orienta hacia una mejor distribución del ingreso (sic!!). Un vez más la esperanza de los más necesitados ha sido desintegrada por la realidad. El modelo se extingue, el neoliberalismo se agota y la paciencia también. Y COMO EN LA VIDA NO HAY NADA GRATIS, NO SE PUEDE SEGUIR DANDO CRÉDITOS A UNA DEMOCRACIA IMAGINARIA QUE SOLO SIRVE A LOS MAS PODEROSOS.
Nadie quiere incendiar el país, mucho menos los estudiantes que estan dando clases en el arte de protestar democráticamente. Es hora de empezar por restaurar el derecho a una educación digna que nos permita a todos participar con fundamentos en la recreación de una sociedad más justa y solidaria.


